Esta parece ser una de las obsesiones de Nery Santos Gómez, algunos de cuyos relatos tienen a la escrituraper secomo protagonista elemental pero capaz de movilizar fuerzas y generar afecciones. Así ocurre con los relatos donde, tanto escritora como lector, parecen sustraídos y arrastrados por la palabra hacia senderos que los convierten en otros, los expulsan de su cotidianidad, los conducen a algo nuevo.

En varios de sus relatos se asiste a diversas aventuras del lenguaje donde la escritura alcanza la capacidad de conectar indisolublemente a amantes que se escriben incansablemente pero nunca se encuentran; niños que escriben desde muy pequeños con la sopa de letras pero no logran entender metáforas ni afectos porque se han convertido en puro lenguaje. La gestación de la escritura también es materia de expresión en estos relatos, donde quien escribe pone en juego recursos misteriosos para entrar en el lenguaje y no salir de nuevo, para encerrarse en la palabra como nido, como mundo: cartas, revelaciones funestas, testimonios y testamentos, narraciones escuchadas, correos, inspiraciones…, revelan el sortilegio de palabras capaces de alterar el curso del mundo, contemplar el nacimiento del autor, su postergación o su ocultamiento irremediable, exponer la creación maravillosa de un ser humano por medio de palabras, o constatar el increíble poder transformador e indeclinable de la escritura(1)

En efecto, escritura-personaje, escritura-piel, escritura encarnada, revelación sorprendente de las fuerzas enigmáticas que se encuentran detrás del verbo y que se dicen a sí mismas más allá del autor, del libro y del mundo.

Pero si el lenguaje se revela como piel o campo sensible en esta autora, los cuerpos a su vez parecen cubrir las palabras con un manto de desnudez en la sombra, como caricias de viento, como tejidos entre la voz y la piel… La relación lenguaje-cuerpo no deja de insinuarse en la cadencia pasional de sus relatos, en una lucha incesante por triunfar sobre las espinas de la incertidumbre, sobre las fiebres del deseo, sobre los frutos prohibidos de la norma.

Lenguaje liberado y cuerpos en rebelión, dos temáticas que surcan esta escritura anclada en tensiones tan arduas como definitivas.

 

Pablo Alterio.

[1]Los textos donde la escritura emerge concretamente como personaje se encuentran en los relatos “Amor cibernético”, “Literato”, “El pozo de las palabras” y “El doctor Nerio y la escritora”, que forman parte de Hilandera de tramas, historias escondidas. Los relatos “Saludable”, “Inspiración”, “Redes”, “Entre páginas” y “Lazareto del siglo XXI” figuran en Lazareto de afecciones. Una tercera serie de relatos: “El otoño del escritor y sus orquídeas parlanchinas”, “El libro en piel marroquín granate”, “Pseudónimos”, “Osadas orquídeas, atrevidos mejillones” y “El mundo entero”, integran parte del conjunto de Al borde de la decencia.
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