El relato corto

Género maestro en la  escritura de

Nery Santos Gómez

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Por: Luz Stella Millán Grajales.

UN Radio Universidad Nacional de Colombia.

Micrófono de papel. Sonidos de la memoria.

Nery Santos Gómez nos ha permitido entrar una vez más con Lazareto de afecciones su nuevo libro,  en el otro,  en otros,  en el lector, cuando escribe una carta a su hermana Nelvis, expresando: “Un cuento es siempre una mitad que busca completarse en quien lo lee. Tus cuentos buscan su otra mitad. Entonces la escritora  pregunta:

¿Te decidirás a permitir que el círculo se complete?”

Jorge Luis Borges un clásico universal y maestro del relato corto afirmó, “Un libro solo existe cuando encuentra su lector”, y en  términos del género literario al que hoy nos adentramos para hurgar en la poderosa intimidad, pero igualmente,  a la vez universal escritura de Nery Santos Gómez, un relato solo existe, en el momento que encuentra un lector, alguien que lo complete,  socialice, o comunique.

Esta peculiar y muy cuidadosa manera de narrar, permite identificar, construir historias de alguna  manera comunes, que la escritora además identifica como naturalezas, emociones, tensiones dramáticas, puntos de giro que se cruzan,  dispersan, o se acompañan.

El sensible conjunto de relatos que constituyen los textos de Nery Santos Gómez, Hilandera de tramas y Lazareto de afecciones, constituyen una hermandad permanente, que aunque pueden estar en los múltiples lugares de la realidad o de la ensoñación que construye, o debe construir, lo que se ha denominado la verdad literaria, que pueden además habitar en Colombia, Venezuela, Estados Unidos, Siria, las Islas Malvinas, un hospital, una alcoba, o una calle donde un canta-autor como Chico Buarque de Hollanda, nótese su segundo apellido, el materno, de Hollanda, anticipando la perpetua migración en la que siempre permanece el mundo.

 Cabe anotar, en el poema Construcción el canta-autor Chico Buarque de Hollanda es natal  de Brasil, y tanto el cantautor como la escritura anuncian en sus creaciones, que antes de morir provocándose el suicidio el cantautor, y a manera de epígrafe igualmente la escritora “Besarán a su hijo y a su mujer como si fuesen únicos”, o caerán a contra mano entorpeciendo el tráfico”.

En  el “Cajón de sastre e hilandera de historias” que cultiva Nery Santos  Gómez en la nube llamado blog, habita un escritorio invisible donde ella anuncia en voz alta y en letra mayúscula:

AQUÍ VIVE UNA ESCRITORA.

En su largo escritorio de madera en la intimidad de su espacio de creación donde roba “tiempo al tiempo” que le ha tocado vivir esta creadora de sueños, reinventa, reconstruye, o deconstruye, palabras, frases, para enlazar historias y los múltiples relatos que le permite la construcción o la ficción presente y futura de la memoria.

Así lo tejió desde que admiró el oficio de su madre, tejiendo mundo, revelando formas y cuerpos, siempre las mujeres construyendo y elaborando las manta, los trajes que arroparán el mundo.

Pensemos, por ejemplo, en una de los grandes inventos de la humanidad, el uso, un elemental pero poderoso instrumento que en la Baja Edad Media, una edad oscura de la humanidad en las manos de las mujeres pudo dar ropaje a la humanidad. Se trata de ese uso que la escritora escoge como portada de Hilandera de tramas, Historias escondidas, donde ella camina y a la vez hila flores con el hilo amarrado a la patica trasera de la dulce oveja que con su vestido nos permite bordar el mundo.

Una colección de relatos cortos de “eso” que aún más cercano, hemos conocido como cuento, es visible en al lector rápidamente en la escritora, se trata la unidad que consiguen los vasos comunicantes de sus historias constituidas como naturalezas, que se cruzan,  miran, dialogan en diferentes tiempos narrativos, históricos y emocionales.

 La unidad en el lenguaje se evidencia aquí frente los ojos del lector como proceso de la escritura, es una poderosa trama que envuelve y provoca a las palabras a venir, saltar, incluso a construir esa gran “mentira”, que finalmente se ha discutido mucho puede ser también la literatura, eso de tenernos que “creer” una historia, un invento, un puro cuento, un  “carretazo”, palabra coloquial colombiana para reafirmar una invención imposible, algo que se llama en realidad, la verdad literaria.

El relato corto siempre ha sido un ejercicio literario muy difícil. Algunos escritores de relato corto, lo definen como un tema de circulación, incluso en las historias que a veces quedan por fuera del ámbito del escritor, y por supuesto del lector, porque sin lector, no hay escritor, y además por fuera de este ámbito, el cuento obliga a que ese lector, se quede hasta el final, a una lectura y escritura firme, compacta, estricta, pero no por ello, carente de lírica y diálogo, e interacción, diferente a la novela, características también presentes en la creación literaria de Nery Santos Gómez.

En la novela el lector puede levantarse y cerrar el libro en cualquier momento, cerrar capítulos, incluso, en el caso de quien la está escribiendo. El cuento obliga al lector a permanecer hasta terminar, con un final o algunos otros finales ofertados al lector para elegir su mejor versión, una coda o partitura abierta o cerrada, pero siempre dispuesta hasta terminar.

En una historia como Lazareto de afecciones según la escritora plantea “Se trata de cuerpos en su desnudez y sus éxtasis, en su ebullición deseante, o en recogimiento silencioso. Pero también se trata de almas, con sus delirios y razones, con sus encantamientos y temores”.  Porque además, y para continuar atrapados por estas emocionantes y dramáticas historias, la escritora trabaja con palabras rescatadas por ella como lazareto, palabras además que no queremos en nuestro tiempo reconocer comunes.

Los lazaretos fueron lugares para el ocultamiento y el encierro, estos relatos  retan el entrar en la idea del lazareto, por ejemplo, una palabra rescatada del olvido, los manicomios, una frontera de esos universos clausurados, para mostrarnos que sus realidades siempre estuvieron afuera, en nuestro mundo, ese gran lazareto oculto en sí mismo.

Un relato corto obliga a disparar en forma veloz una historia. La fotografía igualmente podría estar a la hora de su definición  muy emparentada con el relato corto, por esa idea de fragmento, donde la imagen literaria o fotográfica reveladas en la escritura, o en el cuarto oscuro, están muy relacionadas con el cuento, por esa idea de fragmento, con un antes y un después. En el cuento siempre habrá un territorio, y al decir del pensador francés Roland Barthes en su magistral reflexión llamada la Cámara lúcida, “Una fotografía puede definirse como un veloz instante único, lo más parecido a la muerte”.  Un relato corto es irrepetible, va en caída libre, en total vértigo, y puede ser también “lo más parecido a la muerte”, debe tener siempre un final, o varios finales para elegir, pero siempre irreversibles una vez definidos.

Los escritores Horacio Quiroga y Augusto Monteroso afirmaron, en los cuentos que entre comillas funcionan, uno el escritor, en este caso la escritora, así lo materializa,  tiene que inventarse rápidamente todo lo que hay alrededor, debe completar un mundo.

Nery Santos Gómez busca en otro sentido igualmente reinventarse a corto plazo, continuamente, en un desesperado intento bajó la tensión que produce un corto espacio para crearlo todo, el negro sobre blanco con un espacio aparentemente limitado y dar un tratamiento en el lenguaje a los profundos sentimientos que invaden la condición humana.

La narradora también permanece atenta a la realidad de los temas de su tiempo, e incluso se declara en algunas ocasiones incapaz  de comprender sus propias preguntas.

El escritor mexicano Carlos Fuentes, propuso hace cuarenta años un Decálogo para la construcción de una la novela, cuyo primer enunciado dice: La  novela lo contiene todo. Julio Cortázar hace más de cincuenta años propuso otro para el relato corto y su primer enunciado invitaba a romper lo la escritura lineal, y construye su Rayuela una historia, que cambiaría para siempre la manera de escribir novelas en Occidente comenzando  por el Capítulo 52. Rayuela en la escritura de Julio Cortázar, después de más de cien cuentos magistrales como El perseguidor, en su haber literario, no fue más que una fina trama de relatos cortos, hechos novela.

La escritora canadiense Alice Monroe recientemente ganó el Premio Nobel de Literatura raramente otorgado a este formato, a una mujer que después de criar a sus hijos y levantar el mundo que la circundaba, cuando ella misma se llamaba así “anciana” decidió ser escritora de relato corto.

La tarea que se impone al relato en el  tiempo histórico en el que nos ha tocado vivir, ese  que ahora mismo toma el pulso a la política y las emociones,  nos envuelve en el mundo de la post-verdad, como resultado de una mentira dicha mil veces. Posverdad es palabra más pronunciada en la Gran Bretaña en el año 2016, incluso en la escritura.  

Serán necesarios muchos más instrumentos y relojes suizos de alta precisión, como los cuentos o relatos cortos, para  cambiar el pulso de la historia. Finalmente a las mujeres nos seduce la idea continuamente de ir hilando, tejiendo la memoria de la percepción del otro, de los otros.

http://unradio.unal.edu.co/nc/detalle/cat/microfono-de-papel.html

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